Lerma, un municipio de la provincia de Burgos en Castilla y León, España, alberga un tesoro arquitectónico e histórico que cautiva a visitantes de todo el entorno: la Colegiata de San Pedro. Esta iglesia, construida en el siglo XVII, es un ejemplo excepcional del arte barroco español y guarda en su interior un legado cultural invaluable.
Un Legado del Duque de Lerma
La Colegiata de San Pedro fue erigida bajo el patrocinio del poderoso Duque de Lerma, Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, quien la convirtió en un símbolo de su poder e influencia. El duque, un personaje clave en la corte de Felipe III, logró que la abadía dependiera directamente de Roma, un privilegio que se refleja en la presencia del emblema papal en toda la construcción.
La construcción de la Colegiata se inició en 1605 y se consagró en 1617 con una celebración fastuosa que duró 21 días. La iglesia se convirtió en un centro religioso y cultural de gran importancia, atrayendo a la nobleza y la corte real.
Un Exterior Sencillo que Encierra Belleza
La Colegiata de San Pedro se caracteriza por la sencillez de su exterior, un contraste con la riqueza ornamental de su interior. La fachada principal presenta una torre de cuatro cuerpos, con un arco de medio punto que da acceso al templo, una hornacina con una escultura de San Pablo, un reloj que imita al original y un campanario imponente.
En la torre se encuentran el baptisterio y la contaduría, mientras que otra fachada, la del mediodía, permite el acceso a la Colegiata a través de una portada clasicista de gran sobriedad.
Un Interior que Mezcla Estilos y Revela un Legado Artístico
Si bien el exterior de la Colegiata de San Pedro se caracteriza por el clasicismo, el interior se inspira en el arte medieval y renacentista. La iglesia alberga grandes pilares cilíndricos con capiteles jónicos y bóvedas góticas adornadas con ornamentos que revelan la maestría de los artesanos de la época.
Tesoros que Trascienden el Tiempo
La Colegiata de San Pedro guarda en su interior una colección de obras de arte y piezas antiguas que se conservan en excelente estado. Entre ellas destaca la pila bautismal, la pieza más antigua de la iglesia, que data de la primera mitad del siglo XIII y es de estilo románico. Esta pila presenta una decoración excepcional, con dibujos mitológicos como centauros, leones, grifos y aves camuflados entre vegetación, que representan el Árbol de la Vida bíblico.
El Presbiterio: Un Espacio de Belleza y Espiritualidad
El presbiterio de la Colegiata es uno de los espacios más admirados de la iglesia. Alberga un retablo barroco que, aunque no es el original, lo sustituye con gran esplendor. Del retablo original solo se conserva el sagrario, una obra de mármol y bronce de estilo clasicista que se conserva por su gran valor.
El retablo mayor de la Colegiata, una obra singular del barroco burgalés, fue construido en 1690 por decisión del Cabildo de la Colegiata. El retablo, diseñado por el pintor Manuel Martínez Estrada y ensamblado por Diego de Suano, presenta un único cuerpo de tres calles con las armas de los patronos de la Colegiata. Las columnas salomónicas y los pilares de los extremos sostienen este retablo, que alberga numerosas esculturas que se conservan desde hace siglos.
Entre las esculturas más destacadas del retablo se encuentran la de San Pedro en Cátedra, de gran magnitud, y las de San Pablo y San Andrés. En los extremos del retablo se encuentran dos balcones cerrados por persianas, por donde las clarisas accedían a la iglesia para asistir a las ceremonias.
También destacan las emotivas esculturas de San José con el niño Jesús y la Inmaculada, talladas en 1758 por Fernando González de Lara. Estas imágenes combinan estilos barroco y clasicista, creando una armonía visual excepcional.
El Coro: Un Espacio para la Música y la Liturgia
El coro de la Colegiata, ubicado frente al presbiterio, tiene forma de u y se caracteriza por su estilo clásico. Cerca de la puerta principal, se encuentra un trascoro de estilo clásico organizado en dos cuerpos. En la parte baja del coro, un arco alberga una gran pintura del siglo XVII que representa una Cruz flanqueada por la Virgen y San Juan, mientras que en la parte superior se encuentra una bella escultura de Dios Padre en busto.
En los ángulos del coro se encuentran las estatuas de los Cuatro Evangelistas. La sillería coral, diseñada por Juan Gómez de Mora y tallada por Pedro de Acheprestua en 1615, es una obra de gran amplitud y capacidad, que refleja el gran número de personas que servían a la Colegiata y acudían a ella con frecuencia.
Los Órganos: Un Legado Musical Invaluable
Los órganos de la Colegiata de San Pedro, ubicados sobre los cierres laterales, son otro elemento destacado de la iglesia. Realizados entre 1615 y 1617 por Diego de Quijano, estos órganos son una muestra excepcional de la artesanía musical de la época.
En 2008, se llevó a cabo la restauración del órgano del lado Norte, también conocido como el del Evangelio, con un presupuesto de 190.000 euros. La restauración consistió en limpiar la caja y añadir la trompetería, un proceso complejo que culminó con el afinamiento y la armonización del órgano.
Los órganos de la Colegiata han sido escenario de numerosos conciertos ofrecidos por artistas de renombre, como el concierto patrimonio musical del duque de lerma en 2001, que recreó la historia musical de la iglesia desde su reconsagración en 161
La Escultura de Don Cristóbal de Rojas: Una Obra Maestra del Renacimiento
La Colegiata de San Pedro alberga una escultura orante de Don Cristóbal de Rojas y Sandoval, obra del escultor Juan de Arfe, que es uno de los tesoros más preciados de la iglesia. Don Cristóbal, arzobispo de Sevilla y tío del duque de Lerma, fue enterrado en Lerma, por lo que el duque decidió trasladar la escultura de bronce a la Colegiata en 160
La escultura representa a Don Cristóbal arrodillado y mirando al altar mayor, vestido de pontifical y con una capa decorada con imágenes de la Transfiguración y los Apóstoles. La escultura, que se aleja del rostro que se muestra en algunas pinturas antiguas, presenta a Don Cristóbal como un hombre más joven de lo que era al momento de su muerte.
Un Legado que Perdura a Través del Tiempo
La Colegiata de San Pedro, a pesar de las reconstrucciones arquitectónicas que ha experimentado a lo largo de su historia, se conserva en excelente estado. La iglesia es un testimonio de la riqueza cultural y artística de España, un lugar que invita a la reflexión y la admiración.

Consultas Habituales
¿Cómo se llama la iglesia de Lerma?
La iglesia de Lerma se llama Colegiata de San Pedro.
¿Dónde está enterrado el Duque de Lerma?
El Duque de Lerma no está enterrado en la Colegiata de San Pedro. Sus restos se encuentran en la Iglesia de San Andrés, también en Lerma.
¿Cuándo es la fiesta de Lerma?
La fiesta de Lerma se celebra el 29 de junio, en honor a San Pedro.
¿Qué significado tiene Lerma de Villada?
Lerma de Villada es una ciudad del Estado de México, que en náhuatl se llamaba Cacalomilhuacan. La ciudad, que fue una localidad otomí y mazahua, se encuentra en crecimiento entre Toluca y la Ciudad de México.
La Colegiata de San Pedro de Lerma es un lugar de gran belleza e importancia histórica y cultural. Su arquitectura barroca, sus obras de arte y su legado religioso la convierten en un destino turístico imperdible para aquellos que buscan conocer la riqueza del patrimonio español. La iglesia es un testimonio de la historia, el arte y la fe, un lugar que invita a la reflexión y la admiración.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Colegiata de san pedro: tesoro barroco en lerma puedes visitar la categoría Religion.
